Muestra Vigente


Se perforan, se incrustan, se acribillan, se remachan, se injertan, se atornillan, se desmayan, reviven, resplandecen, se contemplan, se inflaman, se enloquecen, se derriten, se sueldan, se calcinan, se desgarran, se muerden, se asesinan, resucitan, se buscan, se refriegan, se rehúyen, se evaden y se entregan. O. Girondo

Bacanal se llamaba a las fiestas que se brindaban en la antigüedad a Baco, al dios mitológico del vino, fiestas donde se bebía sin límites y se bailaba hasta el desenfreno. Al principio asistían solo mujeres, tiempo después también los hombres participaban en ellas. Cuenta la historia que durante un tiempo fueron prohibidas, pero el deseo fue más fuerte y al poco tiempo siguieron. Retomando aquella historia es que Silvana Solari nos invita a una bacanal en su muestra y ella oficia de bacante. Por eso al traspasar la puerta de entrada de la sala el visitante se encuentra con un pequeño espacio-territorio iluminado, donde una mesa servida con frutas y vinos los invita a despojarse de toda formalidad. Algunas fotografías en las paredes atraen las miradas. Las fotos muestran algo que a la vez escamotean: el encuentro de los cuerpos. Lentamente, con los vapores del vino y los sabores de las frutas en la boca, se pasa a un segundo espacio- territorio, solo iluminado por cajas lumínicas distribuidas en distintos sectores de la sala, se puede iniciar un recorrido aleatorio guiado solo por nuestro propio y singular deseo, para asomarse, cual voyeurs, al deseo del otro. Guiado por mi propio deseo al escribir sobre esta obra, me doy cuenta que debería extenderme mucho, para hablar punto por punto sobre aquello que la obra quiere hacer decible. Algo comenta Silvana misma cuando dice: “Las mujeres fuimos históricamente educadas para suprimir el deseo, para anular el erotismo. Por eso y con intención liberadora pongo en escena recorridos de mi propia intimidad ignorando las apariencias y la autocensura. Pienso en las posibilidades de emancipación de las convenciones sociales y estéticas predominantes”. Estas palabras de la artista- Bacante nos habla de su relación con el arte y la sociedad. Obras y acciones anteriores reafirman esta posición comprometida. El territorio del deseo que invoca Solari es un territorio complejo, pues incluye también lo obsceno, lo sagrado, el amor y la muerte. Nada viene de una sola vez y solo. Lo que logra Silvana no es hacer una obra sobre el deseo o el eros, sino hacer que el deseo mismo hable desde su silencio, en ella. Eduardo Medici

La misma puede ser visitada en la Sala de Arte Emilio Saraco, Av. Olascoaga y Vías del Ferrocarril, de martes a viernes de 8 a 20 Hs. Sábados, domingos y feriados de 16 a 20 Hs.

ENTRADA LIBRE Y GRATUITA


Sala de Arte Emilio Saraco.
Av Olascoaga y Vías del FF.CC.
Entrada libre y gratuita.
Martes a viernes de 8 a 20 hs.
Sábados, domingos y feriados de 16 a 20 Hs.
Para visitas guiadas, comunicarse al 4491200 interno 4390.